San Ignacio de Velasco, Chiquitos (5 Comments)
Como dicen los del lugar !Qué lugar tan rico! osea, tan bonito… es parte del paraiso del que se habla en la Biblia, quedan lugares aún.
Me preparé desde Loja para la travesía a Chiquitos como lo conocemos en mi universidad, la verdad me resultaba complicado solo el pensar las 12 horas en carro que tenía que pegármelas, pero donde manda capitán no manda soldado, así que a contactarme con Adrían u Olga con quien ultimaba detalles para llegar hasta la selva Boliviana.
Llegó el viernes y faltando un cuarto para las ocho salí del Hotel de Santa Cruz en taxi hacia la terminal bimodal, casi retrasada en la hora, afortundamente salimos a las 20:30. Un bus de dos pisos, bastante cómodo, solo le faltaba alas para despegar. Media hora de camino y me quedé profundamente dormida reclinada sobre el cómodo sofá, abrí los ojos faltando 15 minutos para mi destino. LLegué! (me olvidaba, un joven de la chiquitania viajaba a mi lado a visitar a su papá, es lo único que me comentó, bastante callado ante mis ganas de saber más, pero no resultó, insisto, bastante callado). LLegué a las 8:30 del siguiente día, me esperaba en la parte transversal de la pequeña terminal de la flota Genecherú que significa “fuego que nunca se apaga”, Adrián Alvez, uno de los misioneros, qué persona! como muchas o pocas a la vez que he tenido la suerte de conocer. Con él empecé el city-tour, como los de la UTPL. Conocí la iglesia principal (impresionante) con su arquitectura barroca, con influencia Jesuita, luego fuimos a la represa Guapomó que por cierto no me bañé porque quiero regresar a San Ignacio. Tuve el gusto de almorzar con los jóvenes tesistas como les llaman allá, todos muy afecutuosos, algunos callados, otros hablaban mucho, en fin, todos jóvenes. Mi primera impresión al llegar a casa de los chicos fue el abrazo de Mariuxi Iñiguez, nos dimos un gran abrazo, bueno… la conocía por algunos eventos que ella participaba, es famosa acá!, además de compartir la mesa con Jesús y Adrián, y una comida de casa muy rica o muy bonita? también hablamos de la pileta, de los camarones, de la UTPL y más cosas.
Y para que no piensen acá que somos únicos, pues les cuento que San Ignacio tambien tiene una UPSI, ofrece servicio de internet, soporte técnico a los usuarios y cursos especializados, ah… que tal! y del Laboratorio de Industrias ni hablar, Karla y su equipo está trabajando intensamente en elaborar productos como yogurt, pulpa de fruta que por cierto nunca probé, será la próxima que vaya. La oferta de educación a distancia en convenio con la Universidad Católica de Bolivia, está posicionándose en la zona, se oferta 3 carreras, Informática, Gestión Ambiental y Hotelería y Turismo y la sorpresa mayor es que tenemos 83 estudiantes, reciben el material nuestro: guía didáctica, libros, trabajos a distancia y la prueba presencial, los tesistas dan asesoría y así se presenta el panorama, como se suele decir, prometedor….
Así transcurría la tarde entre paseo y paseo, conociendo a los misioneros, descansando en la casa y chequeando mail, con un sol intenso, un atardecer tranquilo y llegó la hora de despedirme, abrazos por aquí y por allá, y muchos hasta pronto!!
De regreso a las 8 de la noche, en la misma flota hacia Santa Cruz de la Sierra, la nostalgia al estar tan lejos de mi casa (a 8 horas de la frontera con Brasil, Matogroso, Cuyabá) y con el corazón lleno de buenos momentos, muy bien aprovechados y con el compromiso de regresar, así se lo prometí a Jesús y espero encontrarlos nuevamente a todos, incluyendo a mi guía turística Adrián.
Un abrazo a la distancia a todos en Chiquitos y por favor! con confianza, pueden bajar las fotos, las imprimen en tamaño grande para pegarlas en la pared del comedor, todos juntos quedaríamos mejor y no uno por uno como alguien lo proponía, ja,ja.
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