El lenguaje de las ciencias sociales tras un pensamiento (0 Comments)
Las ciencias sociales intentan interpretar los fenómenos generados a partir de la acción directa del hombre sobre su entorno y sus semejantes, además dar una explicación lógica y coherente, alejada de interpretaciones erróneas, ajenas de la propia acción humana. Otra forma de concebir las ciencias sociales es a través de su literaturización, siendo este un paso hacia la comprensión objetiva del pensamiento y actividades de los seres humanos, que con una nueva forma de escritura académica, permite comprender su planteamiento.
Estas ciencias aportan a la gestión del conocimiento, permitiendo abrir el espacio para líneas de investigación, relacionadas con la enseñanza y aprendizaje en otras áreas, siendo su repercusión vista como multidisciplinaria, ya que su intervención como tal, hace que contribuya al desarrollo social, desde lo político, económico, incluso con las variaciones al percibir y comprender al mundo que tiene cada ser humano, hasta la cultura de la complejidad y de la diversidad.
Oleski Miranda y Daniel Castro Aniyar, en su texto Ciencias Sociales y literatura Latinoamericana dicen que “El pensamiento riguroso latinoamericano se ha constituido como una suerte de reensamblaje del pensamiento riguroso occidental”. Describen a la sabiduría, inalcanzable por el pensamiento, vista como una forma de vida o de actuar, que traslada el viejo pensamiento europeo, a una realidad latinoamericana, que ésta última, por naturaleza, se mantiene con la misma solidez, sin dejar espacios para cubrirlo momentáneamente y menos transformar su identidad, arraigada como un proceso creciente hacia la liberación literaria y lingüística.
Un lenguaje sencillo
Si bien es cierto, las ciencias sociales son ricas en un lenguaje científico, que permite establecer y favorecer la familiaridad con el significado de los vocablos nuevos, sin embargo ciertos factores externos como costumbres, culturas, estilos, etc., impiden conservar de alguna manera su idoneidad frente a un laberinto de un sentido dirigido por el lenguaje, quien impone necesariamente una perspectiva y postura hacia lo que se ve y refleja a través de la escritura lo que se piensa y siente. Está claro que la cantidad de usos pragmáticos en el lenguaje, trastocan lo que en realidad se quiere trasmitir, la verdad, la bondad y la belleza de las cosas, innecesariamente impidiendo la comunicación e interacción humana.
Suena fácil decir que luego de leer un buen libro, los procesos mentales pueden comprenderse aún si no se analiza el sistema semántico que los produce, así mismo es confuso en las situaciones sociales y culturales, trabajar con un lenguaje claro y sencillo, sin antes hacerlo significativo y que abarque conceptualmente su comprensión, en este caso la comprensión y el conocimiento del lector.
El uso del lenguaje sencillo, llamar las cosas por su nombre, permitirá que el pensamiento describa con naturalidad lo que quiere trasmitir, evitando la complejidad, que sin saber a profundidad un tema, a primera vista el lector, lo pueda entender en todo su contexto.
“Los límites de mi lenguaje son los límites de mi mundo”
Ludwig Wittgenstein
Fuentes bibliográficas:
FOLLARI, Roberto, “Literaturización de las Ciencias Sociales”. Buenos Aires.
GUERRERO, Galo, 2007: “Gramática y Ortografía I”. Editorial UTPL. Loja, Ecuador.
MIRANDA Oleski, CASTRO ANIYAR, Daniel, 2006: “Ciencias Sociales y Literatura Latinoamericana”. Revista Electrónica de epistemología de Ciencias Sociales.
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